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Crisis de pánico: qué son, por qué aparecen y cómo se tratan para dejar de temer la siguiente

Una crisis de pánico es una oleada de miedo tan intensa que parece un infarto o el principio de la locura. Es la alarma del cuerpo disparada sin peligro, y cede sola en minutos. Lo que acaba complicando la vida es el miedo a que vuelva, y ese miedo tiene tratamiento eficaz.

  • Ataque de pánico
  • Trastorno de pánico
  • Agorafobia
  • Crisis nocturnas
  • Miedo a que se repita
Ilustración: manos grandes que se acercan a una persona sentada sola en una habitación vacía

Qué es una crisis de pánico y por qué parece que te vas a morir

Una crisis de pánico —también llamada ataque de pánico o, en la calle, ataque de ansiedad— es una oleada repentina de miedo muy intenso que alcanza su punto máximo en pocos minutos. Los síntomas físicos son tan fuertes que, la primera vez, muchas personas acaban en urgencias convencidas de que están sufriendo un infarto.

Suele empezar sin aviso: en el coche, en la cola del supermercado, en una reunión o en el sofá de casa. El corazón se dispara, falta el aire, las manos hormiguean y todo parece irreal. Y llega un pensamiento que lo empeora: «me muero», «me ahogo», «estoy perdiendo la cabeza».

Por qué se siente así aunque no sea peligrosa en sí misma

Lo que ocurre es que se activa de golpe la respuesta de lucha o huida, el mecanismo con el que el cuerpo reacciona ante un peligro. La adrenalina acelera el corazón y la respiración y tensa los músculos del pecho. Al respirar más rápido de lo necesario aparecen el mareo, el hormigueo y la sensación de irrealidad.

Son las mismas reacciones que tendrías si un coche se te echara encima. Aquí no hay coche, y la mente, al no encontrar explicación, elige la peor. Las sensaciones son reales, pero una crisis de pánico, por sí misma, no provoca un infarto, no asfixia y no hace perder la razón. El cuerpo no puede sostener ese pico mucho tiempo, y la crisis cede sola.

Si es tu primera crisis, o los síntomas son distintos de los habituales, lo sensato es que te vea un médico. Descartar una causa física no es exagerar: es el primer paso.

Síntomas de una crisis de pánico durante el episodio y en los días siguientes

En una crisis de pánico aparecen de forma brusca varios de estos síntomas a la vez. Cada persona tiene «los suyos», y suelen repetirse de una crisis a otra:

En el cuerpo

  • Palpitaciones o taquicardia
  • Ahogo o nudo en la garganta
  • Dolor u opresión en el pecho
  • Mareo o sensación de desmayo
  • Temblor, sudor, escalofríos o sofocos
  • Hormigueo en manos, pies o cara

En los pensamientos

  • Miedo a morir o a tener un infarto
  • Miedo a perder el control o la razón
  • Sensación de que todo es irreal o lejano
  • Sentirte fuera de tu propio cuerpo
  • Urgencia por salir de donde estás

En los días siguientes

  • Cansancio, como tras un gran esfuerzo
  • Vigilas el pulso y cada sensación
  • Temes que se repita sin aviso
  • Evitas el lugar donde te ocurrió
  • Sales con agua, pastillas o compañía

La mayoría de las crisis dura entre cinco y veinte minutos, aunque el cansancio y la sensación de fragilidad pueden quedarse el resto del día. A veces se encadenan varias oleadas, y por eso parece que no termina nunca.

¿Has tenido una crisis y vives pendiente de que vuelva? Te llamamos y lo valoramos contigo, sin compromiso.

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Crisis aislada, trastorno de pánico y agorafobia: en qué se diferencian

Tener una crisis de pánico no significa tener un trastorno. La diferencia está en lo que pasa después.

Crisis de pánico aislada

Muchas personas tienen una o varias crisis a lo largo de su vida, a menudo en una época de mucho estrés o de poco sueño, y no vuelven a tenerlas. Asusta, pero no cambia su forma de vivir.

Trastorno de pánico

Se habla de trastorno de pánico cuando las crisis se repiten sin un motivo claro y, durante al menos un mes, vives con miedo a la siguiente o cambias tu vida para evitarla: dejas el deporte, el coche o quedarte a solas en casa.

Agorafobia

Es el miedo a estar en sitios de los que sería difícil salir o recibir ayuda si te da una crisis: el autobús o el tren, la autopista, un túnel, el supermercado, el cine, una cola. Primero vas con compañía y después dejas de ir. En los casos más intensos, salir de casa sin alguien al lado se vuelve muy difícil.

Crisis de pánico nocturnas

Algunas crisis te despiertan en plena noche, con el corazón desbocado y sin que haya habido una pesadilla. No son más peligrosas que las de día, pero pueden hacer que temas acostarte y terminar en insomnio. Si son frecuentes, coméntalo con tu médico, porque la apnea del sueño o el reflujo pueden provocar despertares parecidos.

Crisis de pánico dentro de otros problemas

A veces las crisis tienen un disparador reconocible: el avión o las agujas en las fobias, hablar en público en la ansiedad social o un recuerdo en el estrés postraumático. En esos casos el tratamiento se dirige al problema de fondo.

Por qué aparecen las crisis de pánico y por qué se repiten

No hay una causa única. Lo habitual es que coincidan cierta predisposición y un momento de sobrecarga:

  • Predisposición. Antecedentes familiares de ansiedad y una mayor sensibilidad a las sensaciones del propio cuerpo.
  • Estrés acumulado. Meses de tensión en el trabajo, una pérdida, una separación o una enfermedad. Muchas veces la primera crisis llega cuando lo peor ya ha pasado.
  • Factores físicos. Dormir poco, el exceso de cafeína o de bebidas energéticas, el alcohol y su resaca, el cannabis y otras drogas.
  • Causas médicas que conviene descartar. Problemas de tiroides, arritmias, asma, bajadas de azúcar y algunos medicamentos pueden producir síntomas muy parecidos.

El círculo del miedo al miedo

La primera crisis deja huella. A partir de ahí empiezas a vigilar tu cuerpo, y un cuerpo vigilado siempre da motivos: una palpitación al subir escaleras, un mareo al levantarte, el calor de una sala llena.

  1. Notas una sensación normal y la interpretas como el principio de otra crisis.
  2. Te asustas, y el miedo libera más adrenalina.
  3. La adrenalina intensifica la sensación, y eso confirma tu temor.
  4. En pocos minutos el círculo se ha cerrado en una crisis completa.

Además, lo que haces para protegerte —sentarte junto a la salida, llevar siempre un tranquilizante encima, no ir a ningún sitio sin compañía— te alivia hoy e impide que compruebes que la sensación era inofensiva.

En el trastorno de pánico, el problema ya no es la crisis: es el miedo a la crisis.

Qué pasa si las crisis de pánico no se tratan

Una crisis aislada puede no repetirse. Pero cuando el miedo a la siguiente ya se ha instalado, es raro que desaparezca solo. Lo que suele ocurrir es esto:

  • La lista de lo que evitas crece. El lugar de la primera crisis, luego los parecidos, luego cualquier sitio del que no puedas salir rápido.
  • Aparece la agorafobia. Dejas de conducir, de viajar, de coger el autobús o de ir sin compañía a hacer la compra.
  • Dependes de otras personas. Necesitas que alguien te acompañe o esté localizable, y eso pesa en la pareja y en la familia.
  • Se multiplican las urgencias y las pruebas. Cada resultado normal tranquiliza unos días, hasta la siguiente crisis.
  • El ánimo se resiente. La sensación de haber perdido libertad termina muchas veces en depresión.
  • Aumenta el consumo de alcohol o de tranquilizantes. Alivian a corto plazo y pueden generar dependencia y más ansiedad.

La parte buena es que el trastorno de pánico responde bien al tratamiento psicológico y la mayoría de las personas mejora. Cuanto menos terreno haya ganado la evitación, más sencillo resulta recuperarlo.

Cuándo pedir ayuda profesional y cuándo acudir a urgencias

Conviene pedir una valoración psicológica si:

  • Has tenido más de una crisis o vives con miedo a que se repita.
  • Has dejado de ir a sitios o de hacer cosas por si te da una crisis.
  • Necesitas ir en compañía o llevar algo encima para sentir seguridad.
  • Te vigilas el pulso, la respiración o cualquier sensación del cuerpo.
  • Has ido varias veces a urgencias, las pruebas son normales y el miedo sigue.
  • Recurres al alcohol o a los tranquilizantes para prevenirlas.
  • Las crisis te despiertan por la noche o temes irte a dormir.

Llama al 112 o acude a urgencias si es la primera vez que te pasa algo así, si el dolor del pecho se extiende al brazo, la mandíbula o la espalda, si pierdes el conocimiento, si los síntomas no ceden o son distintos de los de otras crisis, o si tienes una enfermedad del corazón. Ante la duda, es mejor que lo valoren.

Y si junto al miedo aparecen ideas de muerte o de hacerte daño, llama al 024 o al 112.

Cómo se tratan las crisis de pánico y el trastorno de pánico

El primer paso es una buena valoración: confirmar que se trata de crisis de pánico, que tu médico haya descartado causas físicas y entender qué las mantiene en tu caso.

Psicoterapia

La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento psicológico de referencia para el trastorno de pánico según las guías clínicas. Combina tres elementos: entender qué pasa en el cuerpo durante una crisis, revisar las interpretaciones catastrofistas («es un infarto», «voy a perder el control») y la exposición.

La exposición tiene dos partes. La exposición interoceptiva consiste en provocar a propósito, de forma controlada, las sensaciones que temes —acelerar el pulso, marearte un poco— hasta comprobar que no son peligrosas. La otra es volver poco a poco a los lugares que has dejado de pisar.

Medicación

La prescribe y la controla tu médico de cabecera o un psiquiatra, nunca un psicólogo. Algunos antidepresivos están indicados en el trastorno de pánico y tardan varias semanas en hacer efecto. Los tranquilizantes alivian rápido, pero las guías desaconsejan usarlos como tratamiento de fondo por el riesgo de dependencia. No cambies ni dejes la medicación por tu cuenta.

Cómo trabajamos las crisis de pánico en Izpira

En Izpira somos psicólogos generales sanitarios y trabajamos con psicoterapia, desde enfoques psicoanalítico, humanista integrativo y sistémico. No nos quedamos en el síntoma: buscamos contigo qué está sosteniendo las crisis para que la mejoría se mantenga. Si en la valoración vemos que te conviene otro tipo de abordaje o una consulta médica, te lo decimos y te orientamos.

Te explicamos cómo es el proceso, cuánto dura cada sesión y cuánto cuesta.

Ver la terapia para la ansiedad

Qué hacer durante una crisis de pánico mientras empiezas el tratamiento

Estas pautas no sustituyen a un tratamiento ni a una valoración médica, pero ayudan a pasar la crisis sin alimentarla:

  1. Ponle nombre. Repítete «es una crisis de pánico, ya la conozco, sube y baja sola». Si es la primera o los síntomas son diferentes, pide atención médica.
  2. Quédate donde estás si es seguro. Si vas conduciendo, para en cuanto puedas hacerlo sin riesgo. Salir corriendo alivia, pero le enseña a tu cabeza que ese sitio era peligroso.
  3. Respira más despacio, no más hondo. Coge aire por la nariz sin forzar y suéltalo lentamente. Las bocanadas grandes aumentan el mareo y el hormigueo.
  4. Lleva la atención fuera. Apoya bien los pies, nombra cinco cosas que ves y describe lo que oyes.
  5. No pelees con las sensaciones. Cuanto más intentas frenarlas, más crecen. Déjalas estar: tocan techo en pocos minutos.
  6. Cuando pase, retoma lo que hacías. Sin prisa, pero sin volverte a casa si no es necesario.

Entre una crisis y otra, reduce la cafeína, cuida el sueño y procura no ampliar la lista de lo que evitas. Tienes más pautas en la página sobre ansiedad.

Cómo ayudar a alguien que está teniendo una crisis de pánico

Ver a alguien en plena crisis impresiona. Lo más útil que puedes hacer es mantener la calma y quedarte a su lado:

  • Habla poco y despacio. Frases cortas: «estoy contigo», «esto va a pasar».
  • Evita el «tranquilízate» y el «no es nada». Para quien lo vive, es muchísimo.
  • Pregunta qué necesita. Hay quien quiere aire, quien prefiere sentarse y quien no quiere que le toquen.
  • Respira despacio a su lado. Acompasar la respiración ayuda más que dar instrucciones.
  • No tengas prisa por cambiar de sitio, salvo que te lo pida.
  • Llama al 112 si es su primera crisis, si tiene un dolor intenso en el pecho, si pierde el conocimiento, si padece del corazón o si los síntomas no ceden.

Después, no le quites importancia ni lo conviertas en un drama. Anímale a consultarlo.

La terapia que lo trabaja

La terapia con la que trabajamos las crisis de pánico en Donostia

Si te has reconocido en lo que acabas de leer, este es el siguiente paso. Empezamos con una valoración gratuita de 15 minutos por teléfono.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre las crisis de pánico

¿Una crisis de pánico puede provocar un infarto o un desmayo?

Una crisis de pánico, por sí misma, no provoca un infarto. El desmayo es muy poco frecuente, porque durante la crisis la tensión arterial tiende a subir y no a bajar. Aun así, si es la primera vez o tienes una enfermedad del corazón, conviene que te valore un médico.

¿Cuánto dura una crisis de pánico?

Alcanza su punto máximo en pocos minutos y la mayoría cede en menos de media hora. A veces se encadenan varias oleadas y parece que dura horas. Después es normal notar cansancio y fragilidad durante el resto del día.

¿Es lo mismo una crisis de pánico que un ataque de ansiedad?

En el lenguaje cotidiano se usan como sinónimos. En psicología, «crisis de pánico» o «ataque de pánico» designa ese episodio brusco e intenso que toca techo en minutos. La ansiedad también puede ser una tensión más sostenida y menos intensa, que no llega a crisis.

¿Por qué me dan crisis de pánico cuando estoy en calma o durmiendo?

Las crisis no necesitan un disparador visible. Es frecuente que aparezcan cuando el cuerpo baja la guardia después de una época de tensión, y también pueden despertarte por la noche sin que haya habido una pesadilla. Que surjan «de la nada» es, de hecho, una característica del trastorno de pánico.

¿Las crisis de pánico se curan?

Nadie puede prometerte que no vuelvas a tener ninguna. Lo que consigue la mayoría de las personas con tratamiento es que sean menos frecuentes e intensas y, sobre todo, perderles el miedo. Cuando una crisis deja de asustar, deja de condicionar la vida.

¿Es necesario tomar medicación?

No siempre. Muchas personas mejoran solo con psicoterapia. Si las crisis son muy frecuentes o hay otros problemas asociados, tu médico de cabecera o un psiquiatra pueden valorar un tratamiento con fármacos. Los psicólogos no recetamos, pero si vemos que te conviene consultarlo, te lo decimos.

¿Qué hago si me da una crisis de pánico conduciendo?

Reduce la velocidad, señaliza y detente en un lugar seguro en cuanto puedas. Respira despacio y espera a que baje antes de reanudar la marcha. Si has dejado de conducir por miedo a que se repita, es un buen motivo para consultar.

Si estás en una situación de urgencia o temes por tu seguridad o la de otra persona, llama al 112. Si tienes pensamientos de suicidio, la línea 024 atiende las 24 horas, todos los días, de forma gratuita.

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