Problemas que tratamos · Violencia
La violencia de género no empieza con un golpe: empieza con el control, el miedo a su reacción y la sensación de que nada de lo que haces está bien. No es culpa tuya, y puedes pedir apoyo aunque todavía no hayas decidido nada.
Si te preocupa que alguien vea que has visitado esta página, usa una ventana privada o borra el historial al terminar. En una emergencia, llama al 112.
Información orientativa elaborada por el equipo de Izpira Psicología, psicólogos sanitarios colegiados en Donostia. No sustituye a una valoración profesional.

La violencia de género es la que ejerce un hombre sobre una mujer que es o ha sido su pareja, con o sin convivencia. No se reduce a la agresión física: en la mayoría de los casos empieza mucho antes, con conductas de control, desprecio y aislamiento que van ganando terreno poco a poco.
Por eso cuesta tanto verla desde dentro. Rara vez hay un primer día claro. Lo que hay es una suma de pequeñas renuncias: dejas de ponerte cierta ropa, de ver a una amiga, de dar tu opinión. Cada una, por separado, parece poca cosa. Juntas, van estrechando tu vida.
Hay tres ideas que ayudan a entender lo que pasa:
Dudar de si lo que vives «es para tanto» no significa que no esté pasando. La duda forma parte de cómo actúa esta violencia.
No hace falta que se den todas. A veces basta con reconocerse en unas pocas para entender que algo no va bien.
Una señal muy clara es el miedo. En una relación sana se discute, pero no se tiene miedo de la otra persona.
Otra es la sensación de estar perdiendo el juicio: él niega cosas que han pasado, te dice que exageras o que te lo inventas, y acabas sin fiarte de lo que tú misma has visto y oído.
Si te has reconocido en estas señales, podemos hablarlo sin que tengas que decidir nada.
Valoración gratuitaCasi nunca aparece una sola. Lo habitual es que se combinen y que vayan a más con el tiempo.
Insultos, desprecios, silencios que castigan, amenazas, comparaciones y chantajes. No deja marcas, pero es la que más desgasta la autoestima y la más difícil de demostrarse a una misma.
Decide con quién hablas, adónde vas y cómo vistes. Te aleja de tu familia y de tus amistades hasta que él es tu única referencia. A menudo se presenta como preocupación o como celos «por amor».
Empujones, agarrones, bofetadas, golpes o lanzar objetos. También lo es impedirte salir de casa o conducir de forma temeraria para asustarte. Suele aparecer cuando las otras formas ya están instaladas.
Cualquier relación o práctica sexual que no deseas, también dentro de la pareja o del matrimonio. Ceder por miedo, por agotamiento o para evitar una discusión no es consentir.
Controla el dinero, te impide trabajar o estudiar, te obliga a justificar cada gasto o pone deudas a tu nombre. Su efecto es que no puedas irte aunque quieras.
Te exige las contraseñas, revisa tu ubicación, te escribe sin parar para saber dónde estás o amenaza con difundir fotos o mensajes tuyos.
Es la que utiliza a los hijos, a otras personas queridas o a los animales para hacerte daño o para seguir controlándote, a menudo después de la separación.
«¿Y por qué no le deja?» es la pregunta que más daño hace, porque da por hecho que es fácil. No lo es, y no por falta de valor.
Entender esto no es justificar quedarse: es dejar de culparte por no haberte ido antes.
Vivir con miedo durante meses o años pasa factura, también cuando la violencia nunca ha sido física.
Los hijos e hijas también la sufren, aunque no reciban golpes y aunque parezca que no se enteran. Crecer con miedo en casa afecta a su sueño, a su conducta, a su rendimiento escolar y a cómo entenderán las relaciones cuando sean mayores.
La parte esperanzadora es igual de cierta: con apoyo, la mayoría de las mujeres recupera la seguridad, el sueño y la confianza en sí mismas. No hay un plazo, pero se sale.
Puedes pedir ayuda en cualquier momento: si tienes dudas, si quieres información, si ya has decidido irte o si la relación terminó hace años y sigue pesándote.
Llama al 112. Si no puedes hablar, deja la llamada abierta.
No hace falta denunciar para recibir información, apoyo psicológico o asesoramiento. Tú decides cada paso.
El apoyo psicológico no consiste en decirte lo que tienes que hacer. Consiste en que tengas un lugar seguro donde pensar, sin presión y sin que nadie te juzgue.
En terapia se trabaja:
También tiene sentido venir cuando la relación ya terminó. Muchas mujeres consultan meses o años después, cuando por fin pueden parar y notan todo lo que quedó sin atender.
La terapia de pareja no está indicada cuando hay violencia: no es un problema de comunicación entre dos, y sentarse frente a quien te agrede no es seguro.
En Izpira somos psicólogos generales sanitarios y trabajamos con psicoterapia, con perspectiva de género. Nuestra directora clínica, Giovanna Pérez, trabaja además en el Programa de Atención a Víctimas de Violencia de la Diputación Foral de Gipuzkoa, y Ainhoa Gallues atiende a personas que han vivido violencia y trauma. Respetamos tus tiempos y tus decisiones, y si necesitas un recurso que no somos nosotros, te lo decimos y te orientamos.
Te explicamos cómo es el proceso, cuánto dura cada sesión y cuánto cuesta.
Ver la psicoterapia individualNada de esto sustituye al apoyo profesional, pero puede ayudarte a estar un poco más protegida y un poco menos sola.
Si sospechas que alguien cercano vive una relación violenta, lo que hagas puede ser decisivo.
| Ayuda | No ayuda |
|---|---|
| Escucharla y creerla | Preguntarle por qué no le deja |
| Decirle que no es culpa suya | Criticarle a él delante de ella |
| Respetar sus tiempos, aunque desesperen | Darle un ultimátum o alejarte si no se va |
| Mantener el contacto pase lo que pase | Enfrentarte a él por tu cuenta |
| Ofrecer ayuda concreta: casa, dinero, cuidar a los niños | Decidir por ella o contarlo sin su permiso |
Es frecuente que lo niegue, que vuelva con él o que se aleje de ti. No significa que no necesite ayuda: significa que todavía no puede. Que sepa que estarás ahí cuando esté preparada es lo más valioso que puedes ofrecerle.
También puedes llamar tú al 016 o al 900 840 111 para que te orienten sobre cómo acompañarla. Y si presencias una agresión, llama al 112.
La terapia que lo trabaja
Puedes empezar con una valoración gratuita de 15 minutos por teléfono, a la hora que tú nos digas, sin tener que contarlo todo.
Cómo es el proceso
Sabes en todo momento en qué punto estás, cuánto dura cada sesión y cuánto cuesta.
Antes de empezar
Rellenas el formulario y te llamamos en menos de 24 horas laborables. Nos cuentas qué te pasa, resolvemos tus dudas y te decimos con qué profesional del equipo encajas. Si no somos el recurso adecuado, te lo decimos.
Gratis · sin compromisoSemana 1
En 45 minutos ordenamos contigo qué te ocurre, desde cuándo y qué lo mantiene. Acordamos la frecuencia de las sesiones y una duración orientativa del proceso.
45 minutos · 45 €Semanas 2 y 3
Tu psicóloga conoce tu historia y tu forma de vivir lo que te pasa. Tú empiezas a notar que ya no lo llevas a solas y que hay un plan.
Quién te atiende
Somos cuatro psicólogos generales sanitarios con enfoques psicoanalítico, humanista integrativo y sistémico. En la valoración vemos contigo quién encaja mejor con lo que necesitas.

Col. n.º GZ03030
Psicóloga General Sanitaria y directora clínica de Izpira. Enfoque psicoanalítico y perspectiva de género. Trabaja en el Programa de Atención a Víctimas de Violencia de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Ver perfilCol. n.º GZ03439
Psicóloga General Sanitaria. Acompaña a niños, adolescentes, adultos y parejas. Especializada en terapia familiar y de pareja desde un enfoque sistémico; atiende a personas que han vivido violencia y trauma.
Ver perfil
Col. n.º GZ03530
Psicóloga General Sanitaria. Formación en apego y psicología perinatal, adicciones con y sin sustancia y duelo. Atiende en euskera y en castellano.
Ver perfil
Col. n.º GZ02906
Psicólogo sanitario y psicoterapeuta humanista integrativo. Terapia individual con adultos y acompañamiento en la toma de decisiones. Experto en mediación y gestión de conflictos.
Ver perfilPreguntas frecuentes
No hace falta tenerlo claro para consultar. Si tienes miedo de su reacción, mides lo que dices o has ido dejando de ser tú, merece la pena hablarlo con alguien que no te va a juzgar.
No. Puedes pedir apoyo psicológico e información sin denunciar. Denunciar es una decisión tuya, y si quieres valorarla, el 016 ofrece asesoramiento jurídico.
También puedes venir. No hace falta haber tomado ninguna decisión. Tener un lugar donde pensarlo sin presión ya es parte del trabajo.
Sí. El control, las humillaciones, las amenazas y el aislamiento son violencia aunque nunca haya habido un golpe, y sus consecuencias en la salud son igual de serias.
Sí. Lo que hablas en sesión está protegido por el secreto profesional. Las únicas excepciones son las que marca la ley, como un riesgo grave para tu vida o la de tus hijos, y en ese caso lo hablaríamos contigo.
Sí. Las consecuencias pueden durar años después de la separación, y es muy frecuente consultar entonces, cuando por fin hay calma para ocuparse de una misma.
La ley española llama violencia de género a la que ejerce un hombre sobre una mujer que es o ha sido su pareja. Otras violencias en la pareja o en la familia también hacen daño, y también ofrecemos apoyo psicológico. En una emergencia, llama al 112.
Si estás en peligro, llama al 112. Para información y apoyo, el 016 atiende las 24 horas, todos los días, y no aparece en la factura (borra la llamada del registro del teléfono); también por WhatsApp en el 600 000 016. En Euskadi, el 900 840 111 es el teléfono del Gobierno Vasco para mujeres víctimas de violencia.
Si tienes pensamientos de suicidio, el 024 atiende las 24 horas.
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